Después de un largo periodo de ausencia, les traigo un tema bastante interesante sobre la simulación: el juego de la vida de Conway. La idea del este juego diseñado por John Horton Conway, es llenar un tablero con celdas que pueden estar "vivas o muertas", y establecer una serie de reglas de comportamiento para las mismas, de forma que puedan asar de un estado a otro. Las reglas que propuso son las siguientes:
- Una celda muerta con exactamente 3 células vecinas vivas "nace" (al turno siguiente estará viva).
- Una célula viva con 2 o 3 células vecinas vivas sigue viva, en otro caso muere o permanece muerta (por "soledad" o "superpoblación").
Las reglas son sencillas, pero es impresionante el resultado tras aplicarlas durante algunos turnos. Empezando con un patrón aleatorio, podemos ver como algunas regiones se vacían, mientras que otras se mantienen estáticas. También podemos ver algunas figuras que "oscilan", siguiendo una secuencia de cambios antes de volver a la figura original para volver a repetirla.
Estáticas
Dinámicas Naves Oscilantes
Luego tenemos otra categoría de figuras, las que se mueven. Uno ya puede ver de donde viene el nombre de "juego de la vida"; observar estos patrones hace recordar un hormiguero, o mejor, a los microorganismos vistos por microscopio. Este juego a cautivado a matemáticos e informáticos durante años, llegando a destinar supercomputadoras solo para calcular millones de iteraciones de estados.
¿Que conclusión podemos sacar de esto? que nos gusta jugar, y que somos susceptibles a las ilusiones ópticas. Muchos han visto en éste juego, la prueba de que el universo se maneja solo, es decir, que somos el producto inevitable de lo que ocurrió antes que nosotros. De esa idea, se sigue que somos piedras que se mueven. Llegado a ese punto, solo nos queda decir o que todas las piedras están vivas, o que somos una clase especial de piedra. ¿con que criterio nos separamos del resto del universo? usaremos un criterio arbitrario, como la capacidad de moverse, o de realizar cálculos? ¿Puede un bit del juego de Conway, decirle a otro bit que él está vivo y el otro no, según los estándares de los animales de Conway? ¿no será mas bien que el que observa al bit declara autoritariamente: "ésto me parece que está vivo, y ésto no"? ¿Acaso dice la arcilla a su alfarero: Qué haces? En nuestro caso, no podemos hablar de "nosotros" (del yo), sin hablar de Ése que nos concibe. No tenemos derecho (si creemos en el determinismo), de hablar de una cosa como una persona, o una silla, o una idea, ya que por las propias reglas del universo (pensemos en las reglas de Conway), una silla no es distinto de una persona, o de cualquier otra cosa. La capacidad de diferenciar, de discriminar, de reconocer y entender, son solamente divinas.